Tiempo Cero

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Hoy ha sido un día de descubrimiento… en medio del mundanal ruido, me he encontrado accionando con voluntad en medio de dos aguas:

acostumbrados nos hayamos entre pensamientos y dudas, temores infundados y prisiones egóicas, que centran nuestra atención en alaridos continuos de un niño herido, un zombie de carencias, o una bestia insaciable… el caso es que nos acostumbramos a la escucha del ruido de fondo, y a la analgesia emocional de los bajos octanajes.

Por otro lado, haciendo acopio de esperanza y derecho divino, emprendemos prácticas que nos filtran de impurezas, para con suerte destilar unas gotas del candor del Do, y alumbrar así por unos instantes el camino que conocemos, el mismo que olvidamos con cada estímulo que nos embriaga.

Pero hay días en los que la providencia nos sonríe, y el trabajo bien hecho nos da una palmadita en la espalda… o una colleja… depende cada quién y lo que necesite realmente. Hay un día en el que uno toma consciencia de ambos estados a la vez…. y los recuerda lo suficiente como para tener la opción de elegir…. un día en el que un tramo de 30 kilómetros al volante le es suficiente para observar cómo su atención divaga de los menesteres mundanos a las altas esferas, y vuelta de nuevo a la carretera de los que sudan por pan.

Llega un día en el que las semillas brotan, y la lluvia que bendice la corona del heredero es de caudal sostenible, tanto como para que la tentación y la ira se vean atrapadas en las profundidades del ego, congelado y eclipsado por la bienaventuranza de los mundos superiores.

Ese momento…. en el que el queroseno derramado se une al propio interior, y fulmina toda distracción en un segundo, estampándonos de forma instantánea contra el bendito presente… el mismo que saturamos cada día de proyecciones y miedos inexistentes… porque el néctar del iniciado es de tal brillo y magnitud, que alimenta al conductor y no al vehículo. Es entonces cuando el sistema operativo deja de parchear las fugas para formatearse por el mismo punto que licuaba sus algoritmos. Ese punto pirata…

Cuando uno toma consciencia de que ser uno con el Todo es incompatible con ser dos… y no por capricho, moda o creencia, sino por certeza empírica y ley divina…

Y de golpe… uno se despierta de nuevo al sueño, pero esta vez sabiendo como sabe el águila… que el punto por donde nos fuimos es el puente de regreso, y ha de reconquistarse haciendo frente a los tres retos… voluntad, constancia y queroseno.

 

 

DESTINO

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El fin está cerca. La progresión del ánimo se rompe con el dolor de los perdidos. Pero el calor siempre llega, siempre es certero… detrás de la nieve como recelo, la primavera alberga sorpresas inimaginables, pues la mente herida y helada no ve más allá de su témpano de esclavitud etérea.

Desde el éter nos avisan que la batalla es cruenta, pues siglos llevan de andadura y desesperanza. Más el yugo y el martillo están en claro acierto, todo lo que Thor ahonda no es símbolo de destreza sino de sabiduría.

Enarbolamos el pesar en lugar del valor. Encender pues la hoguera que existe en los corazones y bailad, ¡brindad al compás!, que las gentes de esta tierra tienen el poder de reclamar lo que es suyo, y así lo harán.

El puente se ha cruzado y la energía está lista. Sentir el origen descendiendo por cada célula de vuestra mirada, por cada sentimiento de vuestro manto… abrigados por la verdad y la luz, caminad con paso firme… y cada zancada abrirá los mares, hasta que la verdad sea revelada…. y la sonrisa será la única bandera que atestigüe un mundo en su eclosión primigenia.

Proyección Humano

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Desde los confines del Universo os llaman.

Cada bisagra de la vida es una oportunidad para pulir el oro de vuestras entrañas. Creer… crecer… todo es posible con el ánimo de los pulcros de espíritu. Valientes y animosos avanzáis por la tierra en un sinfín de aventuras sin errar. Pues todo es campo para el labriego del que cultiva su condición de Humano, entre las vicisitudes del angosto caminar.

Ser caritativos, ser hermanos, ser casta de buenos hombres. No es temor lo que tenéis sino desánimo por vuestros semejantes, por la codicia, por la apatía. Valeros pues de la sonrisa, el compañerismo y el horizonte… pues todo futuro no es cierto sin un presente trabajado codo con codo y con ahínco.

Estrechar los lazos del verdugo para que su sangre no le llegue. Elegir la libertad del siervo para malograr al amo, aquel que mece la distracción sobre cada una de nuestras cunas… Valientes guerreros que de luz se arman, pues el éter es nuestra herencia, y de luz la victoria es preñada.

Creamos y crearemos

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Me pregunto si alguna vez este mundo me sorprenderá con algo que me rasque más hondo en el corazón…

Esos momentos que te regala la vida en los que eres testigo de la chispa divina encendiéndose en una mirada, detrás de la esperanza, plagada de humildad, con el impulso de la vocación de crear y amar…

El eco sordo de un don expresado…

Cuando el espíritu se filtra entre las neuronas, se abre paso por los músculos y articula artes atónitas que entumecen la razón y brindan el podio al anhelo de ser mejores… el deseo de ser… la vuelta a que somos.

Es en esos momentos cuando uno tatúa de nuevo la esperanza en su cuerpo, cuando se abriga de luces el empeño para irradiar entre la impotencia, la pereza, la desidia. Recordando ese corazón puro que asoma en las miradas de aquellos que creen, y por eso crean… que se miran y por eso ven…  que palpitan de acciones, bondades y retos… aquellos herederos del éter eterno y unánime, artífice paciente y artilugio a la espera.

Me pregunto si alguna vez este mundo me sorprenderá con algo que me una más a él, porque si esto ocurre, mi pecho explotará, y no habrá dones sino milagros, no habrá fantasías sino realidades.

Quizás sea que sueño con ver al mundo unido en esa mirada, desde mi ingenua estatura, en un mundo de creadores que no se creen y que buscan dones escondidos.

¿y tú?

¿Te crees, o los has perdido?

Caminando mares

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[…] Pero quiero ser luz de mi propio faro, y navegar siempre hacia mí,

aun conociendo luces de otros navegantes, aun jugando a apagar la luz…

explorar la constante de este parpadeo.

 

No pretender que otros veleros lleguen a mi puerto, 

buscar que a cada vela le guíe su viento,

para que cada cual encuentre su luz, y así, no ser uno,

sino mil brillos que arrasen con visiones malheridas de esta realidad.

 

Al fin y al cabo; que cada cual sea el cambio que quiere ver en el mundo,

para que el mundo sea el cambio que queremos ver todas.

 

“Desorden Versificado de un Cuerdo en Otra Realidad”